martes, 28 de febrero de 2017

Orgullosos

Qué fácil volver a empezar la crónica como la de la semana pasada...o la anterior....o la anterior...y así hasta un par de meses atrás. Eso sí, ya no se puede aplicar aquello de "jugamos como nunca y perdimos como siempre". Ya jugamos bastante a menudo como ayer sábado. Criterio, garra, unidos y encima con clase y calidad como la plasmada en el gol. Pero no nos adelantemos.

Para ser un partido del que íbamos a desertar por falta de gente, resultó uno de los grandes partidos de la temporada.

Dos horas antes del partido solo teníamos 8 seguros. Dani quería ausentarse por una indigestión de hielo en mal estado, pero al ver el llamamiento dramático por mensajería interna, cedió y arrimó el hombro. Diego pudo venir por fin. Yaiza apareció y nos arengó por teléfono primero dando un toque de atención al equipo diezmado por las bajas. Y Jose volvió tras una larga baja. Curioso que estos nombres aparecieran casi in extremis en algún caso y luego fueran protagonistas esenciales y principales marcando hitos en el encuentro.

La cosa pintaba fea. Frente teníamos al Atlético La Cuesta que raro es el partido en el que no nos den para el pelo.

Pero luego, el Europa tiene esa capacidad para sacarnos de quicio y deslumbra en la adversidad. El equipo blanquiazul llegó bien sentado en el campo y así lo dejamos durante la primera parte. Sentados y también zumbados cuando Fran encontró trayectoria y lanzó vertical al desmarque de Jose que se plantó en el área rival sonrojando el banquillo visitante. Qué bonito y fácil es este juego cuando nos lo proponemos, aunque casi siempre sea como el bolero (si nos dejan...). Dani llegó, Fran vio y Jose marcó. Exquisito el juego limpio y sencillo que propusimos a pesar de la incontinencia de bajas del Europa. O quizá precisamente por esas bajas, nos envuelve el mono de trabajo y nos arremangamos para empujar el peso de cada partido de esta temporada tan exigente. Michael se multiplicaba titánico (como siempre). Sosa se obstinaba en demostrar (o quizá demostrarse) que tiene y puede mantener alto el nivel de autoexigencia en defensa. Ni a él ni a Víctor le podemos pedir ir al choque. Pero suplen con cabeza esa apariencia frágil. Van al corte antes que llegue el contrario, se posicionan para encontrar salida al balón y poco a poco crecen como está creciendo todo el equipo. A base de obstinación. Filipo se mantuvo como par de Fran intentando poner freno al ordenado y técnico medio campo rival. Su volumen enturbia la mente de los trencillas de turno y penalizan su juego con criterios bastante raros a la hora de señalar las faltas que supuestamente comete. Fran se propuso no echar de menos al Jorge de la semana pasada y regaló calidad al equipo a pesar de su maltrecho cuerpo. Sin duda protagonizó la tarde con el milimétrico pase al hueco en el gol como guinda al trabajo vespertino. Iván asomaba al balcón contrario y encendió todas las luces de emergencia del Cuesta que se las vio y deseo a la hora de intentar frenar su juego trenzado e inteligente en la búsqueda del hueco oportuno hacia el desmarque del compañero, que la mayoría de las veces encontró a Alexis para escalar la colina contraria. Nuestro 10 invirtió su tiempo en lo mejor que sabe hacer, que no es otra cosa que jugar. Pudo haber manchado su inmaculado expediente de pecho en pavo en dos ocasiones, pero su juego es mejor que su actitud de Belén Esteban. Yaiza interioriza la palabra y verbo ESFUERZO y salpimenta con GALLARDÍA su trabajo en el Europa. Este sábado fue un sábado cualquiera para ella que demuestra un camino cada fin de semana que ilumina nuestro andar hacia la honestidad en lo que hacemos. La llegada del niño maravilla, del hijo pródigo, nos catapultó hacia la ilusión. Su inconsciencia involuntaria triunfa cada vez que viene. Y luego está el Gran Capitán con su envase curado de material añejo que deleita el paladar más exquisito y la cámara que busque la instantánea perfecta que se deje cautivar por sus reflejos que llenan de impotencia y admiración al contrario.

El Cuesta desesperaba y acusó un bache mental que resultó precioso cara a nuestra comodidad hasta el descanso. 
Esa desesperación llevó a algún jugador blanquiazul a despreciar el juego, interprentando que es mejor luchar que jugar. Y encontró a Alexis. Primero resolvió que nuestro 10 no podía insistir en sodomizar su banda. Nuestro puñal salió mal parado y se generó algo que no gusta y que echamos de menos que el colegiado no lo frenara. 
Alexis se tomó la justicia por su mano en la acción siguiente. Primera tangana. Quizá nos beneficiaba porque resultó un nuevo colchón se descanso en el equipo, pero es feo en aficionado.
Después el protagonismo lo puso Dani. Llegó rumbiado y pudo haberse ido desnarizado. La jugada tonta del Europa amenazó con empatar el partido cuando Diego usó a Dani de muro de entrenamiento. Más exactamente en la napia fue donde dirigió un terrible balonazo que nos hizo temer algo más peligroso de lo que, afortunadamente, pasó. Y es que lo de Dani, tiene narices...
Llegó el descanso y nos dimos un baño de optimismo. Aunque el Atlético La Cuesta gobernaba el timón, era el Europa el que ponía las olas. Sabemos de nuestras flaquezas, por lo que el argumento para mantener el tipo anímico y físico, fue precisamente que tuviéramos en cuenta que no debemos ser nuestro propio enemigo. Tratar con naturalidad los posibles errores y tratar de minimizarlos.
Allá que fuimos de nuevo a dar la cara y tardaron poco en lanzar el primer torpedo a la linea de flotación. Y luego nos zarandearon rápido para que no pudiéramos reaccionar. Nos dieron la vuelta al partido, pero no pudieron arrodillarnos.
En medio del esfuerzo (no hay que olvidar que el Atlético La Cuesta se gusta y gusta cuando toca la pelota) hubo polémica incluida. A Víctor le pueden las muestras de hombría. El mismo dorsal que tuvo un feo episodio con Alexis, entró de manera normal para un encuentro federado, aunque lejos de lo que se espera en un encuentro aficionado con jugadores que confían en ir a trabajar el lunes o simplemente los sábados son motivo lúdico y festivo de disfrutar de este deporte. 
Víctor no acepta los tributos y los restos de conciencia que dejan los batidos de proteínas de pollo descabezado y cae en el error del enfado. Amarilla estúpida y delicada pues en cualquier otra circunstancia podría acarrear la expulsión a destiempo. Tras el triste movimiento pardelera, ocurrió también otro feo momento cuando el delantero centro del Cuesta, no se le ocurre otra cosa que meterse con Yaiza. Conceptos raros de hombría. Fue consciente y se calmó tendiendo la mano a nuestra jugadora que aceptó sin mucha gana.

El encuentro terminó y se diluyó la esperanza de sacar puntos, pero nuestros ojos estaban emocionados e inyectados de moral. Nos dimos un baño sereno y silencioso de orgullo y casta que abre el apetito de volver el próximo sábado a jugar. Esa es la actitud que debemos generar y ser capaces de gestionar sin tener en cuenta factores externos. 

Un sonoro aplauso a nuestro Europa. Un efusivo abrazo a este nuevo Europa que va asomando, más que tímidamente, cauteloso ante la serie de partidos que vienen ahora.

Que este partido no haya sido un disfraz efímero. Que sea nuestra vestimenta oficial y perpetua.

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