Es como un mantra tibetano. Disfrutamos...pero perdimos. Hay una realidad inmutable y es que cada semana vamos un gran grupo de gente en constante evolución. Mejoramos cada semana como jugadores y como grupo. Sin embargo, las circunstancias son las que son y nos
encontramos con ausencias sostenidas en el tiempo, otras laborales, otras espontáneas, y luego Palmero... Es un cachondo. Lesionado y jugó uno de los mejores partidos que se le recuerda (dentro de sus limitaciones😋).
A duras penas conseguimos jugadores. Ante eso, Dani se sacrificó y accedió a puerta y gracias a eso pudimos contar con 10 efectivos. Así de crudo lo veíamos. Y llegó Palmero. Venía a sacarnos fotos y tuvo que ponerse delante de la cámara.
Así, de esa guisa, aparecimos en La Matanza.
Y como siempre. Nos crecemos en la adversidad. Crecemos poco, pero nos sirve para robarnos una sonrisa deportiva de vez en cuando.
No hubo peros, ni brazos caídos, ni salirse de partido. Muy al contrario. Hubo ganas, esfuerzo, compromiso, ayuda y todos esos adjetivos y calificativos que adornan un texto y endulzan una tarde futbolera.
Despistes y desórdenes iniciales que Juan se encargaba de advertirlos, de parchearlos y de ponernos las pilas en general y en especial a una derecha espesa pero trabajadora de Sosa y Víctor. Con Rayco trataba de forzar su posición a la búsqueda de oro teniendo en cuenta el momento de forma, si no física, sí que mental de Palmero. Fran y Jorge fueron los paladines perfectos. Los escuderos ideales que quiere un constructor como Iván. Yaiza esperaba paciente su turno y agazapada intentaba encontrar el momento de sorprender con su supuesta debilidad. Y arriba nuestro estilete goleador y creador y luchador y en general, nuestro AlexisD'or.
Lejos de mostrarnos como un típico equipo simple de patadón y tentetieso al delantero correcaminos, ordenamos las ideas en los dos ejes. El horizontal y el vertical. Y con alegría y simpleza llegó el 1-0 para alegría blanquinegra. El Sporting dejó un hueco y lo supimos ver. Primero Juan y por último Alexis. En medio pasó por Fran, Palmero e Iván. De lujo y haciendo justicia a la buena actuación hasta ese momento.
La definición de nuestro ariete fue sublime. Esta acción nos llevó en volandas pues nos enseñó de nuevo el camino a seguir. La desesperación y lanzar patada a seguir, sirven cuando no sabes qué hacer. El Europa tenía claro qué y cómo hacerlo. Otra cosa es la estocada final. Esa suerte es más esquiva.
Pero, como siempre, nos cuesta bien poco encajar rápido. Duda e indecisión en sacar un balón bajo palos y llega al delantero afortunado que introduce el dolor en medio de un bosque de topos en forma de piernas.
Ni el empate ni la rapidez del golpeo, sirvieron para reducir nuestra fe y ganas.
Palmero se desdoblaba bien con Rayco. Jorge era un incordio constante para el contrario al igual que Fran. Cierto que el Navas ponía el cartel de peligro con cada entrada por banda derecha, pero se fue tapando el agujero con un parche llamado Juan y el uso de lo que va encima de los hombros por parte de Víctor y Sosa.
El descanso llegó y lejos de infundir temor el empate, la mente se centró al unísono en dejar huella en el marcador y en la retina propia de un Europa combativo y que quiso superarse. Sólo un cambio de banda entre Palmero y Yaiza cambiaron el dibujo del equipo. De resto, desembainamos y a morder la hoja con la que liquidar el partido. Éramos sabedores de la multitud de cambios en el Sporting Navas. Es la eterna visión apocalíptica de nuestro presidente. A todo el mundo le gusta juntarse a caballo ganador y huyen de pasto amargo. El Europa se construye de potros salvajes y sin doma. Les da igual la cuadra en la que comer.
Y entonces llegó el zarandeo que no por esperado, sabemos dar freno. Sobretodo sin fondo. El segundo cayó pronto. Los demás en el tramo final, por decantación. Flaquearon las fuerzas y el partido se rompió. Los recambios fueron poderosos y nos hizo perder el buen rumbo de la primera parte.
Eso no mermó el ímpetu y las ganas. De hecho se insistió en triangular, en tocar y en disfrutar. Iván se cebó y daba gusto verlo marear al contrario que no acertaba a frenarlo. Jorge hacía slaloms agresivos y verticales pareciendo más uno de esos pilotos Red Bull entre bosque tupido. Las ramas a las que se enfrentó eran tercas y duras y dejaron huella dura en sus piernas. Aquí, la permisividad arbitral pudo generar disgusto. Fran de stoper mermado pero firme sosteniendo el centro del campo. Esta dupla debería mantenerse y durar más de 35 minutos, pero la edad es lo que tiene. Yaiza a lo suyo. A sudar la gota gorda y aportar una playa más que su grano de arena. Es un espejo en el que muchos se miran para mejorar. Y Palmero se desinfló. Pero nada que reprocharle. Al contrario. Derroche de esfuerzo y de calidad que va ganando que no pudo mantener. Su rodilla se lo impide y le hace claudicar y dosificar por obligación. Alexis es un volcán y no lo frena nada. La juventud que se dice. Nos falta ayudarle a dirigir su lava mejor. Y eso nos lo dará los refuerzos.
No me olvido de la defensa o de Dani. Este último es un titán y aparece donde haga falta y cuando haga falta. Lo veo viniendo con muletas si se lo pedimos. Estoicamente se pone los guantes y defiende con decoro y honestidad nuestra jaula. Sosa cumple con obstinación su labor. La terquedad le lastima a veces pero viene y suma con su lápiz del 4H para el equipo. Víctor se planta en el centro de la defensa y no deja títere con cabeza (verbalmente). También escribe poesía y aprovecha estas lineas para escribir (vendo seat panda, poco uso). Rayco es uno de los mejores fichajes de estos años. Callado y pelado, ha ido tejiendo una tupida tela de araña en el flanco izquierdo y nadie lo saca de ahí y es muy difícil entrar. Necesita más libertad para intentar llegar más pues está constreñido el chico allá abajo en las mazmorras con el látigo. Cuando Palmero vuelva completo será una banda mejor que la de Agaete.
Para el final les dejo al Juan. Nuestro sostén defensivo. El resto funcionamos gracias a él. En eso nos mima y es condescendiente con nuestros fallos atrás. Cuando me plantea subir y dejar la retaguardia pues de perdidos al río, me meo toa. Lo dejas y el vuelve. Eso tiene un nombre (a parte de pulmones) y es aceptación del compromiso asumido. Sin palabra, su verbo es trabajar. Nos escribe con su juego en cada partido, un extenso dossier y masterclass de sacrificio y entrega.
Así es cada semana y está en nosotros revertir los marcadores necios que desprecian nuestro espíritu. Podría escribir más alto, pero me puedo caer. Por todo ello:
ARRIBA EUROPA!



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