domingo, 6 de marzo de 2016

Europa fue Fénix

Tras dos infructuosos intentos de completar once jugadores en el campo, esta semana se llegó a prever hasta 4 cambios mínimos. Como las tendencias y estadísticas no solo están para cambiarlas, sino para refrendar lo observado, en apenas una hora, desaparecieron 3 de las 4 opciones de cambio. Así pues, comenzamos contra un rival directísimo como el Fénix, con un suplente con náuseas en el banquillo, un asmático jugando, un convaleciente levantado a base de antiinflamatorios y analgésicos y un par de ellos que volvían a jugar tras varias semanas (decenas alguno) sin venir.

Como no podía ser de otra manera, el contrario apareció con varios suplentes cuando su dinámica (contada por ellos mismos) es como la nuestra. Tres suplentes tenían que olían a sangre cuando vieron a un Europa, a priori, desdibujado. Nuestra actitud es desgarbada. Como si no fuera con nosotros los partidos. Aparecemos por los campos de Dios con miedo a ofrecer lo que tenemos en estos cuerpitos que nos han dado al nacer. Y eso que creemos, que está en el plano del psique, trasciende y se proyecta verbalizado en el ánimo rival, inyectando un plus con el que, normalmente, ya comienzan con ventaja en el marcador virtual de cada partido.

Manido el discurso de que el fútbol es un "estado de ánimo", pero la realidad supera a la ficción la mayor parte de las veces, de hecho, la ficción se nutre de la realidad para generar su estructura vital.
Pues eso. Comenzaremos a dar más cuando borremos esa apatía generalizada que muestra y demuestra (en demasiadas ocasiones) nuestros despojos y defectos. Todos los equipos tienen defectos. Solo cuando seamos capaces de centrarnos y demostrar que somos capaces de saber de nuestros despojos (que los tenemos y que todos los demás los tienen) y de utilizarlos, revertiendo la situación, podremos subir un peldaño en la clasificación mental y virtual que hay de cada equipo cada año.

Aún recuerdo cómo el HiperTrébol era de nuestra liga y de repente era difícil toserle asentándose en mitad de tabla. Los jugadores eran la misma base pero reforzados con dos pinceladas cada año, lograron asentarse. Ahora tomaron un cambio de rumbo que, como cada cambio de rumbo, hay quue adaptarse o morir. Por lo visto, ahora están en la UCI del Torneo de Isra, con lo que demuetsra y confirma lo de los estados de ánimo.
Todo esto no es más que el preámbulo de lo que pasó ayer sábado en Santa María. Entramos con poca fe. Llegamos con una lección fácil de aprender y de la que es difícil salir: EL DERROTISMO. El comentario generalizado era el de "menos mal que tenemos un suplente", "¿buf, no viene .... y ....?", ese tipo de frases dichas o mentalmente grabadas que redundan en el juego sí o sí. Para bien o para mal. Y en este caso fue para mal.

Una primera parte desastrosa. Un equipo dormido y mordido sin alma. Despreciando su potencial. No había fe en ocupar espacio ni en lucha de balón. El Fénix se percató o simplemente jugó a lo que sabía y nos merendó. Se jugó demasiado en nuestro campo. El espacio que queríamos proteger del centro del campo fue un coladero. Cuando se fue arrimando el conjunto naranja y acomodando en el campo, se percató que cada vez estaba más cerca de nuestro area. Se atrevió a todo. Tirar de fuera del área, incursiones por banda (más bien excursiones), slaloms hasta la cocina y todo por ese plus que comentamos antes.

No puede ser que tras el descanso, cuando el rival precisamente puso en liza un once aún más atrevido, con delanteros mucho más verticales que se aprovecharon de la adelantada defensa que nos caracteriza, haya sido cuando mejor jugamos y cuando mejor dispusimos de nuestras oportunidades y cuando más serenos estuvimos. Serenos, que no dormidos, aletargados o sodomizados por el miedo al "no sé" o al peligroso "no puedo". No puede ser que la arenga al descanso haya sido el desencadenante de lo sucedido en la segunda parte. No debe ser que hayamos sido espoleados por un sarta de dialéctica fácil, burda y triste. No señores, así no.

Somos uno de los que mejor tratamos el balón aunque alguno se ría. No se trata ahora de que somos maradonianos jugadores camuflados bajo cuerpos de Spasic o Bogarde. Se trata de que somos lo que somos y debemos volcar nuestras virtudes desde el minuto uno, pero aún más importante, debemos sacar nuestro respeto y dignidad a pasear más veces y no solo cuando nos lo dicen otros. El fútbol no es solo Messi, Zidane o Valerón. El fútbol también es Carmelo, Arteche o Paqui.

Pero bueno, tras las menciones a lo que debemos mantener y otras cosas hacer desaparecer, ayer nos subió la libido ese resultado remontado. Ayer el ave Fénix fuimos nosotros.

En la primera parte nos cercaron tanto que deambulamos por el campo sin sentido la mayor parte de las veces. Solo la inagotable factura de Diego, por la que estamos embargados para un par de años, nos salvó de un par de goles. Pero el que sí entró fue más fruto de la suerte que de la calidad (desde el respeto). Pero fue fruto de la suerte por la insistencia, por la intención y sobre todo, por meter la pata. O sea, balón franco, sin insistencia y goloso de golpear. Encontró camino desde la frontal y se alojó cruzado por alto a la estirada inútil, pero necesaria, de Diego.

Si querías caldo, pues toma dos tazas. Se había advertido en el vestuario que habíamos creado una franja de mediocampistas para que nos, NO existiera esos tiros. Pues eso. El gol entró así.

En el descanso vital, no solo por el calor inoportuno sino por cortar la hemorragia, tras la arenga, Dani dejó sitio a Víctor, manteniendo la disposición y esperando un cambio de carácter. Sin embargo, los primeros minutos fueron caóticos. Y es que el Fénix cambio de forma de juego. Se lanzó a buscar la espalda con velocidad y encontró un filón. Fueron inteligentes. Mucho. Pero no contaron con nuestra Araña Negra. Apareció la Virgen junto a Diego. Como dijo un jugador que esperaba al siguiente partido: "las paras hasta con la vista". Y es que no solo hubo un nuevo desfile de paradas de todo tipo: a bocajarro tipo Casillas o desde fuera del área tipo Casillas también (jejeje). Es que además la nueva delantera propuesta era tan buena como miope.

Poco a poco el Europa se fue serenando. Román centró el equipo atrás. Filipo rompió cualquier intención de cualquiera que pasara por allí. Gene intentaba ser el segundo o tercer hombre de llegada arriba y dio más de un susto. Y el resto a trabajar como debía ser siempre. Y entonces llegó la jugada que cambió de terció el partido y los ánimos. Diego busca el filón de la carrera de Alexis, buscando también la espalda de la adelantada defensa naranja y la encuentra. Alexis se acomoda la pelota, pero la deja atrás levemente. Cuando se prepara y golpea el balón, tuvo la "suerte" de que la tapara la mano del jugador (no la del portero obviamente) y penalti. Eso sí, también hubo un penalti previo en nuestra contra que pudo significar nuestra tumba. Así que no perdamos más el tiempo con los árbitros (y menos con Mendoza que es impredecible). Eso sí, la jugada no estaba terminada. Alexis lanza....por el centro...suave....ahgggg...GOOOOOOOOOOOÓ!!!!. Por fin. Le gusta la gasolina a Alexis y nos puso el alma en un puño.

Así que nos enganchamos al partido y el Fénix se encontró medio grogui por cómo se había puesto tan de cara el partido y debían volver a remar un poco más fuerte porque la corriente estaba cambiando. Y bien que cambió. Volvió Diego a aparecer y a desangrar las ganas de la delantera naranja. La cara de impotencia clamaba al cielo. Ahora debía aparecer el descanso para ellos para intentar despertar los ánimos. Y así es: el fútbol es un estado de ánimo.

Comenzó un nuevo partido en el que el Europa puso la quinta marcha para intentar llevarse el gato al agua. Tras el penalti, unos primeros minutos para evitar fantasmas pasados y no perder el trabajo conseguido tras el penalti (como cuando el Asorte en El Chorrillo). El Fénix entendió que no debía dejar desatendida su retaguardia a medias. Eso hizo que les pasara como a nosotros: la rotura del equipo en dos. Así pues, nos dejó libre para llegar fácil al balcón de su nido y llegamos. Vaya que si llegamos. Con paciencia y con la cabeza levantada. Cuando llegaban los últimos minutos, acomoda Iván una pelota desde la frontal en paralelo al borde del área hacia Gene y este sorprende con un zurdazo espectacular y certero que bate por alto y rompe la concentración del Europa unos segundos para festejar el vuelco en el marcador y, por supuesto, para festejar también el latigazo.
Fue un gol de rabia, de decisión, de valentía, de garra. Justo el camino que debemos mantener y seguir. El virtuosismo que tenemos con el balón en muchos de nuestros jugadores debe ir canalizado y a la par que la garra que sabemos mostrar y que debemos mantener. Ese es el plus con el que se ganan partidos.

De ahí al final, otra vez apareció Diego. Otra vez podrían haber aparecido los fantasmas y otra vez se nos advirtió que el partido acaba cuando pite el colegiado. Y pitó...menos mal. La suerte nos acompañó y supimos tomarle de la mano. Busquemos que la suerte sea un factor complementario y no principal. Leamos una y otra vez lo que recordemos de este partido cada uno de nosotros. Tuvo todo: la miseria que podemos ofrecer y la algarabía que podemos dar. Pero también leamos lo que le pasó al rival que desperdició una gran ventaja e hincó la rodilla mentalmente en el empate.
Un aplauso general y un palito vertical y a la chepa por lo ocurrido en la primera parte.

RESULTADO
EUROPA 2-1 Fénix

FICHA TÉCNICA
Diego; Palmero, Román, Dani (30´Víctor); Gene (1 gol), Filipo, Zeben; Yaiza y Alexis (1 gol, p).

1 comentario:

bymkt dijo...

felicidades por todo un gran partido y una gran crónica. espectacular la actitud del equipo y el no venirse a bajo con el gol y luchando hasta el final. felicidades a todos